In Memoriam: Unwound


Llegué a pensar que se iban a reunir. Aún seguían creando con sus diferentes bandas. Justin y Sara hacen música en Nocturnal Habits. Hace unos dos años tocaron en San Diego y había posibilidades de que tocasen en Tijuana.

Vern, por su parte, grabó con David Pajo con un proyecto nuevo llamado Household Gods; el disco sale este año de mierda (o eso se supone).

De repente entraba a un e commerce monón donde muchos artistas indies de Olympia subían objetos culturales. Me ganaron la playera que quería comprar. A veces integrantes de Unwound promocionaban merch ahí.

Algo me dijo que la separación de Unwound era definitiva…

Y lo fue.

Tu vida cambia una vez de haber viajado a otra parte del mundo. Me pasó algo raro en Japón. Los ciervos sagrados de Nara me miraron con una superioridad tan discreta y celestial. Los vi por un momento. Animales recatados y sabios. Sólo basta mirarlos a los ojos. Más tarde, la paz invadió mi persona, mientras los árboles pardos y verdes me escoltaron rumbo a la estación de JR. No dejaba de mirar las fotos que les tomé con mi celular.

No sólo fue visitar al Gran Buda de Nara, pasear dentro del túnel de Inari o conocer Hiroshima. La vida misteriosa, rica, colorida, clavada de los japoneses era la razón principal para visitar Japón. Poder encontrar a Jim O´Rourke en un evento donde tocó Carl Stone y conseguir la discografía de Unwound (como también la de Mojave 3) fueron otros catalizadores del 2018-2019 para ahorrar unos cuantos billetes, sacrificar unas cervezas, dejar los conciertos por un tiempo y comer lo mínimo para emprender el viaje.

La primera vez que supe de Unwound fue cuando tenía 20 o 21 años; los escuché después de leer sobre ellos en una revista digital de música mexicana ya extinta.  Se cree que el editor en jefe no le pagaba a sus plumas debido a problemas con la cocaína. Las veces que el ipod y la compu quedaban en loop con canciones como “Corpse Pose”, “All Souls Day” “Scarlette” confirman el estado bucólico del rock: pura energía. Ganas de gritar o de llorar. Imagina que estás tocando sin tener un instrumento musical. Crearte historias en la mente. Unwound, ese “Raw Power” que tratan de expresar Los Stooges. Lo vives sin poder explicarlo.

“Honestamente, eso fue un problema serio de alcoholismo no revisado. Somos (fuimos) todos culpables”, afirma Sara Lund en entrevista con Stereogum (2012), “pero era claro que no estábamos en la misma página y eventualmente la bebida era un gran problema que difícilmente era de ignorar; eso trajo que fuera imposible trabajar juntos.” 

Unwound fue una banda formada de Tumwater, Washington, esquina casi con la frontera de Canadá y el océano Pacífico. Olympia, a unos cuantos metros de Tumwater, fue el epicentro de una creatividad brutal. No sólo punk rock sino también comics, video, periodismo y literatura, pintura… Se dice que hay un cinturón underground cultural que va desde La Paz hasta Vancouver. Se podrían escribir cientos de libros sobre toda la historia cultural de la costa oeste de norteamérica que va desde México hasta Alaska.

Es cierto eso que menciona el blog Steady State sobre la experiencia de escuchar por primera vez Unwound:

“Cuando escuché por primera vez la rola de Unwound, “Kandy Korn Rituals”, el single de 1992, por fin escuché una banda que hizo todo lo que quise en el rock en UNA CANCIÓN. Energía, ira, belleza, feedback, tempo rápido, texturas y melancolía”, menciona el amigo de Ned Raggett, “pude haber escuchado todo esto en muchas bandas alternativas / subterráneas de finales de los ochenta y principios de los noventa, pero no había escuchado a una banda que reuniera todo al mismo tiempo con esas especificaciones deseadas.”Against” lo fue todo. Justin Trosper, Vern Rumsey y Brandt Sandeno crearon un torbellino más que una canción.”

 

A lo que mi humilde experiencia respecta, Justin Trosper (voz principal, guitarra, teclados y saxofón), Vern Rumsey (bajo, voces y teclados también), Brandt Sandeno (batería de 1991-92, 2001), Sara Lund (baterial, voces, 1992-2002), David Scott Stone (guitarra como invitado en uno de los últimos tours, 2001) estuvieron en el momento y tiempo adecuado.

Su timing entre sonido, escena musical y contexto permitió, prácticamente, crear varios álbumes en periodos cortos de no más de año y medio en dentro de una década (1991-2001), en el contexto cuando la televisión desplazaba a la radio, el videoclip tuvo su auge y los primeros programas de televisión conservadores tenían los niveles de rating igual que los niveles de azúcar de un diabético después de tomarse dos coca colas. El internet despertaba a la gente en la noche debido a los altos decibeles que el modem y el teléfono creaban y los avistamientos OVNI eran una pandemia como el covid-19.

Incluso los gurús del pop, que parecían más fuertes, sucumbieron. Todo cambió ese 5 de abril de 1994 cuando Kurt Cobain se voló la tapa de los sesos  con la escopeta que le prestó Dylan Carlson mientras, a kilómetros de ahí, la banda más resiliente del indie rock norteamericano, Low, hizo su debut en la radio. Sonaba “Words” gran parte EUA minutos antes de saber la noticia de la muerte del líder de Nirvana.

Y es que Unwound y la escena subterránea de Olympia, WA, nunca se identificó con el Grunge.

“Sólo una banda de Olympia fue firmada por una disquera grande, gigante después de claro éxito de bandas como Soundgarden y Nirvana, pero Fitz of Depression nunca fue adquirida o firmó algo con los grandes. Tiraron la toalla y nunca sacaron un disco. Nunca se subieron a ese fenómeno llamado Grunge”, afirma Slim Moon en el documental Go With The Flow. “Es por eso que yo nunca sentí que éramos parte de la escena Grunge. Y es probable que muchas bandas de Olympia no hayan sido famosas por esa razón.”

En lo que a mí respecta, Unwound fue la existencia de una sinergia que se caracterizó por mezclar la rabia del Hardcore / Oi! (piénsese en Black Flag o Minor Threat) y la inteligencia del Post Punk (piénsese en bandas como Gang of Four, Mission of Burma –o incluso Wire). Todo aderezado bajo una barda de ruido que evoca al mejor Sonic Youth que has escuchado. Escoge el disco que más te guste de SY y ya me contarás tus opiniones.

Pero eso no es todo. Poner atención a la música de Unwound implica también paciencia y mesura. La improvisación de saxofón que suena, por ejemplo, en “Go to Dallas…” del álbum Repetition (1996) es un experimento que salpica ALA John Coltrane; el uso de teclados del Anti Power Trío de Washington evocan a unos Kinks o hasta a los Beatles (un White Album). A veces rayan en rock progresivo (aunque sigas convenciéndote de ser un pinche TRVE punk), pero sin llegar a ser soberbio o excesivamente técnico; es cuando mutan más a un Post Punk “Wireoso”, pero, de nuevo, cuando casi llegan a la elegancia de la eficiencia, todo se aniquila con los muros de ruido tipo Sonic Youth, Swans, Mars, Bush Tetras, DNA…

En unas ocasiones la combinación entre tristeza, rabia e inteligencia llama a Minutemen, Slint, American Football; cuando querían pulir el mármol y tocar el cielo a unos This Heat (escuchen a Sara Lund) o unos Amon Düül II (escuchen a Justin Trosper) o a Big Black / Shellac (escuchen a Vern Rumsery).

Estos dos últimos párrafos eran las palabras que metía al traductor de Google en Shibuya, Kioto y Osaka. “No lo tenemos”, “está agotado”, “no va a llegar”, me decían los japoneses, que con su gentileza me aguantaban por hacer demasiadas preguntas e intentar entenderme. La libertad se canta, y eso hacía al ir de tienda en tienda buscando al menos tres discos de Unwound. Sólo pude encontrar en un Disk Union el incomprendido Challenge for a Civilized Society (1998), el cuál inicia con una de las piezas más ruidosas y eficientes de su obra. Ganchos de rock cortado, como si fuera una droga ultra adictiva.

Data

Generations information paralyzed by movie lies
False alarm false alarm false alarm false alarm
No solution to the pollution, useless data bores the masses
False alarm false alarm false alarm false alarm
Obsolete ideas meet humans need for fantasy

False alarm false alarm false alarm false alarm
Information generations paralyzed by movie lies
No solution to the pollution, useless data bores the masses
Obsolete ideas meet human need for fantasy

20 años después sufrimos los estragos de estas letras. Lo vivimos a diario. Incluso es posible que Sara, Justin y Vern sufrieran de la misma ansiedad y problemas de salud mental que habían predicho en toda esa obra de arte musical. No puede salir nada mal si bebemos un par de cervezas…

Pero Unwound salpica otras música, otras ideas, otros mundos sonoros

KILL ROCK STARS!!! 

K RECORDS!!!

Además de The Pastels, Bikini Kill, Melvins, GodheadSilo y Earth, Unwound me hizo más daño a mi sistema nervioso por desvelarme días, buscando y buscando y buscando más música. Sonido que te embriaga. Sabes que ya no hay regreso una vez que te metes ahí. Puedes hacer muchas pendejadas en tu vida de las que te puedes arrepentir, pero ya no hay vuelta atrás. Abriste la caja de Pandora. Quedas marcado por tanto placer y energía ¿Qué bandas más descubriste cuando escuchaste a una banda que te puso la piel de gallina?, me pregunto a mi mismo mientras camino del centro de Shibuya a la estación del metro para regresar a mi hostal.

¿Acaso Elliot Smith (Kill Rock Stars) tuvo un disco de Unwound y se lo regaló a Celline Dion tras bambalinas y por eso terminaron siendo amigos después de ese obscuro show en aquellos premios Oscar de 1998?

Vern Rumsey disfruta su cigarro y su trago en algún bar de Olympia. Lo entrevistan para crear un documental. Sonríe. Pide otro trago. No vive con miedo. El miedo come el alma.

Aún no sabemos la causa de muerte de uno de los bajistas más precisos del rock alternativo independiente. Un amigo me comentó que alguna vez Vern estaba en una sesión de fotos y se hartó. Se salió de ese lugar y se fue a chupar con un(a) homeless. No fama, no dinero. Solo vivir en libertad.

Vivir.

Hoy está muerto.

October All Over

When it rains it feels like shame
remind yourself after work
to find a new city to blame
lock yourself in the house
sometimes you’ll laugh so hard you’ll cry

roken teeth for months it seems
like you like hell
weekend comes and now you feel
like your after life.
sometimes you’ll laugh so hard you’ll cry

Al separarse, cada integrante de Unwound empezó a crear música a su modo. Solos, dúos, tríos: otras bandas. Otros deseos y demonios.

Bloggers han dicho que son los “Kinks del Post Hardcore” o que su última placa ha sido una de las mieles más importantes del rock alternativo al mezclar todos los elementos que Steady State mencionó anteriormente en este texto (y que citamos): Leaves Turn Inside You (2001)”, un álbum que combina todo el rock que surge desde 1966 hasta 2001 con una etiqueta, por razones de marketing, llamada “emo indie rock”.

Para mí Unwound es Unwound.

A los 47 años Vern falleció. Bien chavo para los estándares de rock documentados. Un músico sencillo. Los músicos más expresivos, recatados, humildes y libres, quienes con su sensibilidad, nos ponen en un lugar común, reencarnan en ciervos sagrados.

Me gustaría ir a Olympia, WA. Seguro habrán muchos ciervos como en Nara.

Qué año tan más jodido.

Descanza en paz, Vern Rumsey (1973-2020).

No borders

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